viernes, 30 de junio de 2017

Coletas al viento




Los años, si se saben llevar, dan un cierto aire de “autoritas” difícil de desmontar con frases más o menos demagógicas; así, con esa seguridad, me acerqué a él, uno de los grandes protagonistas del actual Congreso y le comenté, como sin querer, “mire, amigo, esta coletilla que ostento sin pudor y sin presumir, tiene más democracia que la suya “como de aquí a Lima”, y seguí caminando hacia un escaño de los de la casta. No sé si se enteró, creo que sí porque Irene, ella, le preguntó algo y él, ya saben, se encogió de hombros.

          Cuando solté lo anterior me quedé en la “gloria”, no en el cielo sino en ese lugar cercano a la esquina de calle Larios (Málaga) con el NH Málaga Palace donde corre la más exquisita de las brisas cuando el levante, sirva de ejemplo hoy, rocía de frescor las sudorosas frentes de nuestros turistas que disfrutan de ella, de la brisa, como un milagro que, por cierto, lo es.

          Cuando ya comenzó el numerito y vi a algunos con un clavel en las manos, hermosa estampa, sin sintonía apropiada de que el “jefe” aplaude y los demás deben hacer lo mismo, o el “jefe” se levanta y sus adeptos están obligados a aupar sus traseros del escaño ganado en las urnas, caí en la cuenta que las canas -ninguna como ese cabello más blanco que la nieve de Oscar Alzaga-, si se saben llevar, otorgan, por ellas mismas, un cierto prurito de respeto de los demás a los que la lucen sin ostentación alguna o sin la algarada del Hernando del PP, porque el otro Hernando, el del PSOE, ha desaparecido en el cruento combate de Pedro “el cruel”; y es que no quiero pensar que tanta discreción por parte de los “morados” fuese por la presencia de Martín Villa.

          Lo que sigo sin comprender es que ese muchacho inteligente del PCE, me refiero a Garzón, no confundir con el exjuez, no aplaudiese cuando se nombró a Santiago Carrillo y, sin embargo, dobló palmas al escuchar el nombre de Rafael Alberti, buen poeta en su primera etapa y malísima al escribir “Las coplas de Juan Panadero”, eso sí, siempre señorito de alcurnia; Carrillo, amigo Alberto Garzón, hizo por la reconciliación lo contrario a lo suyo y así nos va, y le va la PCE.

          Y punto final a una jornada inolvidable.



         

jueves, 29 de junio de 2017

De qué, para qué y a quiénes escribir





El peluquero se pasó un poquitín cuando el día anterior al de “marras”, ya saben, me dejó casi sin vestigio del poquito de cabello que adornan mis sienes y parte de la nuca, pero eso sí: me dejó “decente” para asistir a la conmemoración del día en que el pueblo español ganó en las urnas el derecho a ser demócrata en paz; de eso, pues, escribo.

          Y para qué escribo de tal acontecimiento, sencillamente para que conste que, por curiosas circunstancias que he repetido una y mil veces, fui testigo excepcional del tránsito de una dictadura tenebrosa a una democracia con días de vino y de rosas, de crisis económica y corrupción… pero siempre de paz, exceptuando los días de plomo de aquellos tiempos que hoy, lo que son las cosas, parece que tienden a un abrazo cuando el alcalde de Rentería, de Bildu, ha celebrado un homenaje por tres hombres asesinados por ETA.

          Lógicamente escribo de esta conmemoración del 15-junio- 19777 en un medio de comunicación libre, como es El Faro del Málaga, y uno privado pero que todos pueden leer, “El copo de pepe”, para ser sometido a la crítica libre de todo el que lo desee, pues, entre otras cosas, para tal fin votamos aquel maravilloso día.

          Pero, queridos lectores, permítanme que hoy, por ser hoy -no es causa banal-, lo haga también para dar gracias a Facebook, red social a veces denostada y otras aplaudida, porque por ella sé de amigos que conozco personalmente, o sea, que palpo y olfateo su aroma, y de otros y otras a los que jamás he visto, y no sé si veré algún día, que han compartido conmigo el júbilo de verme por la casa de la soberanía del pueblo estrechando manos reales, aplaudiendo -desde el anonimato a ellos- y sintiendo su aliento a través de mensajes y fotografías que me han emocionado con la creación de sonrisas y lágrimas propias de anciano que sigue sintiendo como un joven que ama, ríe y llora como un cualquier ser.

          Sé que la “chaqueta amarilla” ha sido causa eficiente de mi visibilidad a través del “patriarca” llamado televisión; así que si llego a los cuarenta años de celebración del Día de la Constitución -6 de diciembre de 2018- vestiré chaqueta azul celeste cielo o mar, pues podría ocurrir que hasta aquellos que vistieron túnicas de amistad conmigo se dignen, si así lo desean, pinchar un “me gusta” o un “me enfada”.

          Gracias, amigos físicos e invisibles, y me congratulo en saberme querido por vosotros. Aunque, remolón a la hora de contestar, os digo de verdad que parte de mi corazón está con todos vosotros.

domingo, 25 de junio de 2017

La hambruna y la revolución




Se mueren cada año cerca de cuarenta millones de personas por falta de alimentos, o sea, de hambre; como la cifra es trágicamente divisible por el número de días que tiene el año, el cociente resultante es de más de cien mil diarios.

          Dicen los “expertos” que los que mueren de hambre no sufren; testifican que los primeros días sienten un cosquilleo por el estómago -nosotros lo conocemos por apetito-. Pasados los primeros días se inicia un llanto agudo para pasar, a renglón seguido, a una mirada al infinito, fijación de los ojos en la nada y un deslizamiento progresivo hacia la muerte.

          La mayor parte de los “beneficiados” por este programa tienen su residencia oficial en el continente africano, con generales incursiones por La India y algunos brotes importantes por tierras de La Hispanidad, o sea: todo eso que llaman “tercer mundo”.

          En el primer mundo existen más de ciento cincuenta mil obesos, de los que cuatro miles corresponden a nuestra querida tierra. Y la enfermedad conocida por la “gota”, a saber, el abuso de los bichos llamados mariscos y la atragantada de carne, especialmente roja, se ha instalado por la cornisa occidental del planeta Tierra.

          Ignoro si los hambrientos actuales van a seguir acostumbrados a esperar pacientemente el bollo y parte del pollo amarillento, o si por el contrario, hartos de tocarles siempre la misma “china”, iniciarán un desembarco general en toda regla y desorden por estas costas para tomar, sin permiso, lo que por terrícolas les pertenece.

          Un grupo de científicos ha ensayado sobre monos y ratas una serie de estudios sobre restricción calórica que demuestran, yo no me creo nada, que las dietas “espartanas” prolongan la vida y retrasan la aparición de las santas arrugas.

          Lo único que sé por ahora es que cuando le dé a “guardar” este “copo” habrán muerto de hambre cuatro mil personas.

          Mientras tanto, nosotros, los “revolucionarios” nos entretenemos a jugar al PP-PSOE-Ciudadanos-Podemos creyendo que en ese cuadrilátero se encuentra la solución a la injusticia.

          Y es que me parto de risa… “cambio de mentalidad” para iniciar una auténtica revolución es la lo que importa.