martes, 19 de septiembre de 2017

A río revuelto... ya saben (IV)




Este Pablo Iglesias es un “chispilla” del siglo XXI dispuesto a obtener oro político, votos, de cualquier embrollo que venga a enturbiar las aguas revueltas o mansas del “régimen del 78”, aquel que nos dimos los españoles en el pasado siglo con sus aciertos y errores.

          Ya demostró su sabiduría al hacerse con la indignación del famoso 15-M y quedarse con una buena tajada de los que clamaban por calles y plazas su rechazo a la situación económica con slogan como el famoso “asaltemos el cielo”; hasta tal punto diseñó tan bien su estrategia que dejó medio moribundo al PSOE que, poco a poco, parece volver a la normalidad, o sea, a la constitucionalidad.

          A Iglesias, al igual que a Maduro “el del pajarito”, no se le cae la palabra “patria” de la boca porque antes de que ocurra ya le ha vuelto a brotar otra vez idéntico vocablo y de tanto repetir el mismo vamos a terminar creyendo que la patria para él es pura palabrería.

En la actualidad, ante lo que él denomina “movilización social” en Cataluña y no alteración del orden constitucional, se ha sacado de la chistera de su demagógico cerebro, poner en marcha una Asamblea Nacional formada por algunos diputados y senadores, gentes de prestigio, alcaldes como “el Kichi” y más especies -siempre con la exclusión del Partido Popular- para poner orden en el problema catalán, saltándose, lógicamente, el lugar donde reside la soberanía del pueblo español, a saber: Las Cortes.

Tanto PSOE como C’s le han dado calabazas, así como firmantes progresistas de un manifiesto publicado en El País, por lo que no tendrá más remedios que echar mano a las “Mareas”, Cañamero, los valencianos de la siempre sonriente Mónica Oltra, Bildu y el siempre responsable PNV que se lo está pensando, o no, ya veremos.



domingo, 17 de septiembre de 2017

Los alcaldes, la alcaldesa y los bastones





Los alcaldes de Cataluña y sus bastones de mando son piezas esenciales en ese bodrio que, si no lo detiene el imperio de la ley, se celebrará el día primero del mes próximo.

          El único alcalde que el Partido Popular tiene en Cataluña es un botón de muestra de las dificultades que goza dicha formación en el territorio de Puygdemont; y ello ocurre desde la puesta en marcha del pacto izquierdista del Tinell y posterior cordón sanitario al PP, si a ello se le añade la entrada de C’s en el juego político comprenderán que casi nada, por no decir nada, pintan los populares catalanes en todo este tinglado que se avecina. Otro tanto le ocurre a C’s que no goza de ninguna alcaldía con la que sacar pecho.

          Sí se la juega el PSC con sus 122 municipios en los que gobierna, bien con mayoría absoluta o a través de pactos con partidos de diferentes ideologías; y digo que se la juega porque a excepción del alcalde de Gratallops (240 habitantes), declarado ya en rebeldía ante Iceta, en otros municipios se están organizando mociones de censura para arrebatarles el bastón de mando el variopinto personal del SÍ y los “comunes de podemos” que, en esto, son únicos; hay que reconocer el valor democrático de estos alcaldes socialistas al negarse a poner las urnas del desacato en los habitáculos municipales.

          La que más sabe, hasta ahora, de sí pero no y ya veremos qué pasa, es la regidora de Barcelona doña Ada Colau que trae a unos y otros de cabeza porque no se define, o sí, pues yo en esto me encuentro totalmente perdido.

          El resto, los del JxSí lo tienen clarísimo con su bastón en ristre si fuese necesario o golpeando con el mismo el asfalto en pleitesía a Puygdemont.

Y queda hasta bonito, o no.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Fuera de la Ley (III)




Roy Bean, conocido por el “juez de la horca”, allá por Pecos (EEUU), donde no llegaba el brazo alargado de la justicia, se hizo famoso por sus condenas a los forajidos que esquilmaban las propiedades de los ganaderos de una forma expeditiva: mandándolos a balancearse en una rama de árbol con sus cuellos atados a una buena soga.

          En España estamos asistiendo a una bravuconada por parte del separatismo catalán columpiándose apaciblemente en una hamaca mientras buena parte de la ciudadanía anda preocupada por lo que pueda ocurrir de aquí al primero de octubre; al menos, yo: créanme.

          Lo que más me causa zozobra es que un descerebrado -catalanista o españolista acérrimo- tenga la tentación de causar un mal mayor, a saber: derramar una gota de sangre del otro; es lo único que nos faltaba para crear mártires y salvadores, o sea, para que se “arme” lo que nadie desea; pero podría ocurrir.

          Que es ilegal el mitin celebrado ayer en Tarragona no creo que exista nadie que lo discuta, pero que varios de los intervinientes se rían, groseramente, del imperio de la ley y de buena parte de los españoles es inadmisible, o debería serlo, por parte de los ciudadanos que creen, creemos, en el imperio de la ley.

          Si Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno de España, no hiciese absolutamente nada por proteger mis fueros como ciudadano español, sería un “fuera de la ley”; él, como máximo representante del Gobierno, está obligado a que la ley, la Constitución, se cumpla.

          En el artº 1-2 de la citada Constitución se lee: “2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”.

          Y usted y yo, guste o no, formamos parte de ese pueblo; de manera que nadie ose, en virtud de un diálogo claudicante, quitarme ese pequeño gran derecho.